El estrés en el trabajo y cómo combatirlo

¡¡Estoy estresado!! ¿Cuántas veces oímos y decimos esta frase en nuestro día a día? Pero, ¿sabemos realmente qué es el estrés?

En ocasiones, es una reacción sana y útil para motivarnos a realizar tareas que nos interesen. Un cierto nivel de estrés en el trabajo no solo es inevitable, sino que también puede ser estimulante si logramos mantenerlo en un nivel adecuado.

Si, desde la empresa, los empleados reciben informaciones claras y sinceras acerca de cuáles son sus responsabilidades y de cuál es el futuro de sus puestos de trabajo, su nivel de motivación es más alto y menor su nivel de ansiedad, con lo que se generará menos estrés. 

Según la Asociación Americana de Psicología, las fuentes más comunes de estrés laboral son: los sueldos bajos, la sobrecarga laboral, las pocas oportunidades de promoción, los trabajos que no implican o suponen un reto, la carencia de apoyo social o no tener control sobre las decisiones de trabajo, entre otras. 

Veamos a continuación algunas recomendaciones para, como empleados en nuestro puesto de trabajo, controlar nuestro nivel de estrés: 

  • Identificar qué nos causa estrés. Y a su vez, analizar nuestras propias reacciones negativas.
  • Una vez identificada la causa, tratar de revertirla. Si por ejemplo, no tenemos un nivel de preparación adecuado para el trabajo que vamos a desarrollar, debemos mejorar nuestra preparación (a través de cursos o lecturas, dejándonos asesorar por otros compañeros de la empresa con más experiencia…). 
  • Intentar entender cuál es la dinámica de la empresa. El conocimiento y la información tranquilizan porque ayudan a entender.
  • Adoptar una actitud de colaboración con el jefe. Cuando nuestro jefe nos critica de forma injusta debemos hablar con él de nuestras inquietudes evitando enfrentamientos. Y si su crítica está justificada, considerarla cómo una forma de poder desempeñar mejor nuestro trabajo. 
  • Poner ciertos límites. En el actual mundo de las relaciones digitales, es fácil sentirse angustiado ante la posibilidad de estar disponible las 24 horas del día. Establece algunos límites entre trabajo y vida personal.
  • Aprender a “desconectar”. Busca tiempo para tus aficiones y aquello que más te gusta hacer Asegúrate de que dejas tiempo para hacer las cosas que te producen placer y no olvides algunos básicos como dormir bien, hacer deporte, practicar técnicas de relajación y respiración… 

‘El éxito no está en vencer siempre, sino en no desanimarse nunca’

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