¡Ya tengo mi empresa!, pero ¿Dónde?

Por fin he tomado la decisión, después de tantos años trabajando para otros y tener que adaptarme a los requerimientos de los jefes y a las normas de las compañías en las que he trabajado, he dado el paso y he montado mi propio Negocio. Cuánta ilusión, cuántas ideas, cuánta incertidumbre… Sí, sí, me quedo sin sueldo fijo todos los meses, pero esto no me puede salir mal, tengo mucha experiencia, conozco a muchas personas del sector y tengo un nombre en el mercado e infinidad de clientes que me conocen desde hace mucho tiempo.

Cuando empecé a realizar todos los trámites administrativos, a pesar de que han mejorado el sistema, uno descubre que, desde el principio, ya no te lo ponen fácil. Empiezas pagando impuestos desde el primer día, te hablan de ciertas obligaciones que la empresa tiene que cumplir, obligaciones y temas que nunca nadie te ha explicado antes, o si lo han hecho ha sido de forma teórica. Todo el material y equipos que te entregaban en las empresas en las que trabajabas para comenzar en tu puesto, ya no están; material de papelería, ordenador o herramientas específicas, tarjetas de visita, folletos… Además, descubres que necesitas los servicios anexos a un negocio, necesarios para dar viabilidad al proyecto: marketing, contabilidad, facturación…, y un lugar de trabajo o espacio donde pueda dar más identidad a mi nueva empresa.

Al comienzo te embarga una sensación de soledad; no te podías imaginar la cantidad de cosas de las que tienes que ocupar. Siempre había pensado que con dominar todo lo que concierne al negocio sería suficiente para que el negocio funcionase, y a pesar de los consejos e información que he podido escuchar y leer, mi intención era encargarme de todo. Pero, en seguida, me di cuenta de que para consolidar mi negocio me tengo que apoyar en otras personas o empresas expertas en las áreas que yo no domino. Para la contabilidad, impuestos y gestiones administrativas, existen gestorías o asesorías. Para mi imagen corporativa, agencias de marketing-publicidad y, si pienso en todo el trabajo administrativo, es otra tarea en la que ocupar mucho tiempo…, tiempo que debería destinar a desarrollar el negocio.

Y aparte de todas estas nuevas áreas y trabajos de los cuales me debo ocupar o subcontratar, encuentro otra necesidad, ¿Dónde voy a tener mi empresa?

Como primera opción está trabajar desde casa, si tengo suficiente espacio, claro. Es la opción más económica ya que, a parte del alquiler que debería pagar, no tengo que asumir los gastos de mantenimiento y servicios que genera una oficina o espacio de trabajo. El problema que tiene esta solución viene cuando tienes que recibir a algún cliente o tienes que mantener alguna reunión.

Pero si quiero tener mayor presencia como empresa, tengo que alquilar una oficina o despacho, donde tenga todo lo necesario para desarrollar el negocio de forma exclusiva y con una buena imagen corporativa. Lo que implica un coste inicial bastante elevado y difícil de asumir, a no ser que tengas ya un volumen de negocio que justifique esa inversión. Alquiler, electricidad, calefacción, aire acondicionado, mobiliario, impuestos y ,si quiero mantenerla con actividad durante toda la jornada, tendré que pensar al menos en tener a una persona que la atienda cuando yo no este. Bueno no hace falta ser economista para saber la carga que esto supone para el arranque de un negocio.

Y, como tercera opción, está una solución muy extendida en los últimos tiempos, aunque sigue siendo desconocida para mucha gente, que son los Centros de Negocios. En ellos puedes tener, desde una dirección comercial o fiscal, a tu propio despacho con todo lo necesario para arrancar con tu negocio desde el primer día, ya que están incluidos todos los suministros e infraestructura necesaria, contando con un número de teléfono propio, con un/a recepcionista que atiende tus llamadas de forma personalizada y recibe a tus clientes cuando vienen a visitarte.
La verdad es que esta opción me ofreció la posibilidad de tener mi sede corporativa, al mismo nivel que cualquiera de mis competidores y por un coste totalmente ajustado y acorde con las necesidades de un negocio que está empezando.

Lo cierto es que descubrir el Centro de Negocios, en concreto Elige WorkPlace, no solo me ha aportado un espacio con un escritorio o mesa de reuniones, ahora puedo decir que se me resolvió el dilema de donde tendré mi empresa. Estoy en uno de los mejores lugares de Madrid, tengo despacho exclusivo o sala de reuniones cuando lo necesito, tengo una recepcionista que atiende a mis clientes, con profesionalidad y eficiencia e incluso encontré dentro del centro, las colaboraciones de contabilidad y marketing que mi proyecto necesitaba. ¡Y aunque no te lo creas, por solo 70€ al mes!

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